El estado emocional también influye en nuestro desempeño laboral
Cuidar tu bienestar emocional también es cuidar tu rendimiento

Durante mucho tiempo hemos separado la productividad de las emociones, como si al entrar al trabajo pudiéramos dejar nuestras preocupaciones en la puerta. La neurociencia demuestra que no funciona así.
Las emociones y los procesos cognitivos están estrechamente relacionados. El estrés, la ansiedad y otros estados emocionales pueden modificar procesos como la atención, la memoria de trabajo, la regulación emocional y la toma de decisiones. La evidencia indica que el estrés puede afectar funciones vinculadas con regiones como la corteza prefrontal y el hipocampo.
Pensemos en un ejemplo: Una profesional comienza su jornada después de una noche de preocupación por un problema familiar. Tiene experiencia, conocimientos y motivación, pero durante la mañana le cuesta concentrarse, comete pequeños errores y reacciona con mayor irritabilidad ante una observación de su jefe. No necesariamente ha perdido sus capacidades. Su estado emocional está influyendo en los recursos cognitivos que necesita para utilizarlas.
La investigación sobre trabajo y funciones cognitivas encuentra que el estrés ocupacional y otros factores relacionados con las condiciones laborales pueden afectar negativamente el funcionamiento cognitivo. Esto tiene una implicación importante para las organizaciones: cuidar el bienestar emocional de los trabajadores no es solamente una cuestión humana; también forma parte de una adecuada gestión de la salud ocupacional y del desempeño sostenible.
Pero también debemos evitar otro extremo: no podemos atribuir cada problema de productividad al estado emocional de una persona. El desempeño laboral depende de múltiples factores: conocimientos, descanso, carga de trabajo, organización, ambiente laboral, recursos disponibles, liderazgo y condiciones individuales. Por eso, la pregunta no debería ser: ¿por qué este trabajador no rinde?, sino también: ¿qué está ocurriendo con sus condiciones de trabajo y con los recursos que necesita para desempeñarse adecuadamente?
La salud emocional y la salud ocupacional no son dimensiones separadas. Un trabajador que puede regular adecuadamente sus emociones, recuperar su atención y contar con un entorno laboral saludable tiene mejores condiciones para utilizar sus capacidades cognitivas. Cuidar el cerebro también es cuidar el trabajo.
Dra. Titi Chiriboga · Médica | Neurociencia Aplicada | Mediadora Emocional
Especialista en Bioneuroemoción | Médico Ocupacional




